Es como si al abrir
se me diera todo la vuelta
y me hubiera vestido la sombra.

Como si los órganos,
expuestos y vulnerables,
estuvieran al alcance de todos,
a la altura de mis ojos.

Hay algo de terror en presenciar
lo que en otro tiempo habría sido suicidio.

Hacerle hueco a la fragilidad, la duda, la inseguridad, el miedo… a plena luz del día.
Justo donde se posa la mirada.

Y vivirse desde ahí…

¿Hay algo más horriblemente humano?

Juraría que yo bajé a la Tierra feliz y voluntaria,
pero hubiera jurado que no firmé lo de ‘en formato human been’.

Juraría que puse inmutable, godness, omnipotente o algo así.

Ha tenido que haber un malentendido.

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