Tengo la visión poliédrica.

No les voy a engañar,
a veces no ayuda.

Tengo un exceso de opiniones, de posibilidades, un laberinto de espejos que se encandilan con la entrada de luz.

Uno cree que la luz siempre calma, pero no.
La luz ilumina la sombra y crea formas y reflejos ilusorios que no existen.

Aprender a domar la fantasía.
Cultivar discernimiento.

Encontrar los trucos e inventar las hadas que combatan la batalla interna que no sucede en absoluto.

Volver al cuerpo como quien grita «casita» y se salva del monstruo.

Conquistar la paz a oscuras y tocar fondo diciendo «1,2,3 por mí y por todes mis amigues»

Una vez lo conseguí varias veces. Me había hecho amiga del diablo. Invitaba a mis demonios a tomar té.

Pero han cambiado.
Dejaron descendencia en mis huecos fértiles y desatendidos.

Empieza el juego,
un nuevo nivel de partida.

(*suena música de Games of Thrones) 

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