Yo soy de esas personas que se creen mejor que otras,

y peor que muchas.

Sí, bebí de esa leche tan cara, baja en autoestima.

Soy de las que miran por encima del hombro a lxs que se alongan a mirar raro y las que bajan la cabeza cuando se las mira feo.

Soy de las que saben que no saben una mierda.

De las que apuestan a crear mentiras que hacen verdadero al mundo.

Soy de las que piensa mal y no se hace caso.
De las que sospecha de todo y se pierde entre líneas.

Soy de las del fogonazo de luz,
que ilumina y quema
a partes iguales.

Soy águila de un ala.
Dura como el agua,
lista como el que no estudió.

Soy la Santisima Trinidad: Santa, Hija e Puta.

Tengo una simpatía que cae fatal
y una mala ostia adorable.
Un tercer ojo pegado al culo de quien no cree.
Un corazón valiente
y roto que está quedando precioso.

Estoy ciega
e invadida
de visiones.
Soy una paranóica de la buena fé.

Resucito y mato gente señalando con un dedo
y me matan si entre tanto me sonríen.

Voy y vengo,
vuelo y me hundo
todo al mismo tiempo,
sin espacio, sin proceso.

Me doy ostias como panes
y no convierto el agua en vino.

No me hace falta ningún Judas pa’ traicionarme
ni un milagro para ver a Dios.

Soy la Virgen María cuando me desnuda Magdalena
y me como las palomas viendo pelis en el cine.

Cada vez me la suda más todo,
y en consecuencia,
todo tiene más valor.

Por cierto, al final he comprado palillos chinos,
esos tan raros de coger,
pa’ que me coman el coñ*
esos que saben tanto de todo pero no hacen nada.

Si, soy de las de final abierto y sin rima,
de las de trakatá pim pám,
chim púm y toma lacasitos.

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