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Alguien, yo querría ser alguien

Creo que en el fondo a lo que yo me refería

cuando me preguntaban

“¿y tú qué quieres ser de mayor mi niña?”

era decir: “ALGUIEN, a mi me gustaría ser alguien”

porque yo lo que sentía era ser NADIE.

Por eso nombraba oficios que llamaran la atención

de los primeros amores de mi vida:

veterinaria fue el primero, porque a mi me madre le encantaban los animales y dependiendo de quién estuviera delante añadía:

¡y/o viticultora!

(ya imaginarán por qué 😆)

Pero cómo no conseguía sacarme del desamor pensé que si la cosa en mi casa seguía sin darse pues al menos que el mundo me diera el visto bueno sobre mi existencia.

Así que un día viendo un reportaje sobre Hollywood dije:

¡Actriz, quiero ser actriz! … y vaya si me miraron… pero no, nada cambió.

Y es que esto de la herida infantil es un Fairy Tale infinito lleno de pasadizos secretos con raíces cuánticas que te deja con los ojos pa’ trás a acada vislumbre… 🙄

Porque cada vez que se te revela la sofisticada ingeniería ocultista que te ha impedido irte a la puta mierda hasta ahora te empuja por un barranco atemporal que hace inevitable la caída hacia tu propio encuentro,

cosa que entra a formar parte de las paradojas humorísticas de Dios 🤟

Porque si te pillas tratando de levantar un escenario para demostrarte a ti misma tu propia existencia mientras existes siendo alguien pues el final del show está asegurado: nadie te verá para que el sueño se de, para que sientas que efectivamente no eres nadie, porque para eso has montado el teatrillo, para confirmar tu creencia… ¿no?

Pues eso, me temo que matar a Jesús dió luz a las catacumbas.

Feliz noche y domingo de resurreción.

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